miércoles, diciembre 28, 2005

A Salamanca


Parto un par de días a Salamanca, al recuerdo de don Miguel:

La oración del ateo (Unamuno)

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas, Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas, más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes. ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres sino Idea; es muy angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras.

2 comentarios:

Sir Faxx von Raven dijo...

Cómo que no existo? ahora te quedas afuera miki junto al huevon de las llaves cuidando la puerta y no habra trago ni hermosas mujeres traidas especialmente de belgica para ti.

dIOs

Reaño dijo...

Tssss... sí existes, sí existes!!!! (de qué zona de bélgica son las coristas?)
Miki