lunes, enero 09, 2006

La izquierda como simple cajón de sastre



Cuando creé este blog prentendía pincelar en alguna que otra bitácora reflexiones, recuerdos, ataques de lirismo o autos de fe personales...
Sin embargo, desde el post pasado he decidido alternarlos con algunas reflexiones políticas, porque considero que dado el "estado de la cuestión" no sólo en el Perú sino en la región andina, es una cobardía moral callar.

Entender la izquierda hoy supone determinados grados de abstracción surreal, pues es distinta a las connotaciones semánticas que esta palabra suscitaba hace, al menos, 20 años. Es cierto que el mundo se devaneaba, en aquellas circunstancias, en un estrabismo político que enfrentaba a las dos grandes superpotencias. Y no es menos cierto que acaso eso era un mal menor al que ahora nos enfrentamos: frente a la ilusión de elegir entre "dos" (que igual era corto) ahora no podemos elegir. Y lo que es peor, al menos antes se presentaba una ideología porque para que alguien elija es necesario darle herramientas de discernimiento. Ahora no. TLC & Dysney way of life & V República Bolivariana.

¿Dijimos "Good bye Lenin" demasiado pronto? No es menester -ni este el espacio- para recordar que Marx esperaba la revolución comunista en Alemania o Inglaterra, países que habían pasado por procesos de industrialización y desarrollo de un proletariado considerable, amén de una clase media comprometida con determinados idearios... pues bien, fue Rusia y con ello el inconveniente de un régimen al cual el cambio debía enfrentar un estatus feudal y campesino.
En fin, la historia enseña. Debemos releer a Marx y a Lenin antes de declararse de izquierda. Debemos volver a los textos fundadores para adaptarlos. ¿Habrá leído Chávez a Marx? Pues Fidel podría mandarle acaso un alfabetizador pues dudo que pueda leer más de dos líneas sin figuritas.

Escuchemos a quienes apoyan a Chávez, a su partidarios, de la misma forma a gente de Evo y a los reservista humalistas. Aparte de 3 lugares comunes no saldrán. ¿Por qué? Porque la idea de "clase" ha muerto y se les ve como una masa que no es capaz de aprender, una masa que no debe aprender. Compárese con los obreros sindicalizados de los tiempos de la Unidad Popular chilena entrevistados para los filmes de Patricio Guzmán.
Y esto por una simple razón, porque, y hay que enterarse, Chávez, Ollanta, Evo no son de izquierda. Son populistas paternalistas. Un verdadero izquierdista de corte marxista sabe, con Marx, que "cada cual según sus posibilidades, cada cual según sus necesidades". El trabajo que no pertenece al trabajador sino al patrón le "enajena" (igual que la dádiva paternal), pero el trabajo que sirve al trabajador le constituye en si dimensión de clase, le humaniza y le restituye. No se trata de regalar sino de encontrar lo que cada cual pueda hacer según sus potencialidades. No es con asistencialismo como se construye una sociedad más justa.
Veamos, sólo por decir algo, Chávez ha aumentado el número de pobres en Venezuela (cifas oficiales del gobierno venezolano): de 1999 al 2004 la pobreza aumentó de 47% a 53%; la pobreza extrema de 17% a 25% y el desempleo urbano subió de 15 a 18%...
¿Por qué?
Pues recordemos a los antiguos:

GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN (K. Marx, Crítica al programa de Gotha, 1891)

I
1. "El trabajo es la fuente de toda riqueza y de toda cultura,
y como el trabajo útil sólo es posible dentro de la sociedad
y a través de ella, el fruto íntegro del trabajo pertenece por igual derecho a todos los miembros de la sociedad".

Primera parte del párrafo: "El trabajo es la fuente de toda riqueza y de toda cultura".
El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni más ni menos que el trabajo, que no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre. Esa frase se encuentra en todos los silabarios y sólo es cierta si se sobreentiende que el trabajo se efectúa con los correspondientes objetos y medios. Pero un programa socialista no debe permitir que tales tópicos burgueses silencien aquellas condiciones sin las cuales no tienen ningún sentido. En la medida en que el hombre se sitúa de antemano como propietario frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios y objetos de trabajo, y la trata como posesión suya, su trabajo se convierte en fuente de valores de uso, y, por tanto, en fuente de riqueza. Los burgueses tienen razones muy fun dadas para atribuir al trabajo una fuerza creadora sobrenatural; pues precisamente del hecho de que el trabajo esta condicionado por la naturaleza se deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, quienes se han adueñado de las condiciones materiales de trabajo. Y no podrá trabajar, ni, por consiguiente, vivir, más que con su permiso.



Hay gente que piensa que China es comunista. Hay gente como Chávez que coloca como un triunfo revolucionario el cerrar en 3 días 80 Mc Donald's: ¡qué gran golpe al imperialismo mundial! En China se abrirán en breve 1000. Y como el caballito del escudo venezolano, este "gesto" de Chávez no pasará sino al mal anaecdotario de estulticias latinoamericanas.
Finalmente, el petróleo venezolano sigue llegando a USA, Lula es un ejemplo de obediencia al FMI, Argentina -por más que hable Kirchner- paga puntualmente y es aliado especial extra-OTAN de USA... ¿Lagos es socialista?

Veinte -o más años de recetas del FMI- no han hecho más que separar las brechas entre pobres y icos en América Latina. En estadística podemos hablar de crecimiento macroeconómico y de su futuro "chorreo", pero, ¿el hombre de a pie? No es gratuito que cuando se pregunte sobre si la democracia es una garantía para los derechos y la libertad, esto le suene a sánscrito a 224 millones de pobres... son, así, caldo de cultivo de populistas de izquierda y de derecha o de derechistas que a veces tiran un poco de jamón de ternera al lado de la mesa.
Como señala mi buen amigo Carlos Mejía:
Ya no tiene sentido preguntarse por quienes somos, desde todos lados la pregunta es cuanto tienes, cuanto cuestas. Cada persona humana, reducida a un precio. La globalización es un supermercado donde un pequeño conjunto de empresas determina la vida y muerte de todos los habitantes del planeta bajo la mirada agresiva del policía mundial atento a cualquier indisciplina, a cualquier titubeo y son cada vez menos aquellos que pueden participar del libre juego de la oferta y demanda.
Bajo la idea de un mercado libre, se dijo que los ciudadanos convertidos en consumidores serían los verdaderos actores del capitalismo. Todo país por más débil o atrasado podría competir libremente, y en pocos años convertirse en un modelo a seguir. Tiburones y sardinas reunidos en una misma piscina competirían juntas y lealmente. Otra falsedad. Día a día vemos como los tiburones devoran a los peces chicos, violando las reglas, exigiendo libertad para vendernos sus productos y cerrando sus aduanas a los nuestros.


La izquierda debe refundarse, debe volver a preocuparse del acortamiento de la brecha de clases, debe volver a escuchar los ímpetus de antaño, no los cantos de sirenas y sirenos... no mezclar un ideal internacionalista con pequeñas preocupaciones provincianas. El trabajador es uno en todas partes y los intereses de quienes lo explotan también. Refundar los principios de izquierda es necesario. El mundo ya no es el de hace 20 ni 90 años. Pero debemos establecer prioridades. y de invocar falsedades y señales ambiguas. Javier Diez Canseco tiene ahora su partido que lleva la rosa en la mano y proclama dentro de su idea de gobierno:
18. Nuestro socialismo no supone una ideología cerrada y bebe de diversas fuentes, tales como el humanismo, el cristianismo, el marxismo e incluso el liberalismo. Esta diversidad de fuentes permite afirmar el carácter de herramienta política del partido y diferenciarlo de las capillas y sectas que dominaron épocas pasadas. Asimismo, nos permite también enriquecer las características del objetivo supremo emancipador de toda forma de dominación social que es la columna vertebral de nuestra visión estratégica.

Vale decir: ¿qué entiende por humanismo? ¿a qué cristianismo hace alusión? ¿qué cosas incorpora del liberalismo? ¿en qué licuadora pretende preparar todo ese potaje con el marxismo? Estoy de acuerdo que una ideología cerrada se vuelve sectaria, pero hay que tener una ideología firme y consolidada antes de dialogar con otras y de buscar sumar por sumar. Ésa es la izquierda socialista que se nos propone frente a Humala. Qué lástima...

1 comentario:

tali dijo...

durante mucho tiempo pensé que la frase era "cajón desastre". y mire usté que tan tan diferente no es... en este caso al menos se aplica bastante bien.