jueves, febrero 02, 2006

Pongamos que hablo de Madrid




Alunizaje en regla. He visto los pueblos cercanos a Barajas tintileando en círculos amarillos y verdes: eran las 7:10 desde el avión y aún no amanecía.
Control policial: otra cartilla que llenar. Un sellito nuevo a mi pasaporte. Nada que declarar en la aduana, salvo unos quilos de más y de ansia y de espera.


Lima sigue siendo horrible. La vida se escapa entre el humo y las bocinas... y la esperanza bebe a sorbos alcohol de farmacia.



Si no fuera porque el destino aún conserva a algunos amigos en sus calles. Borges decía que el ser argentino era una enfermedad. El ser limeño debe ser un indolente enfisema. Y es algo contra lo cual se combate y, a veces, se reincide.

Conocí nuevos bares, me topé casualmente, en el filo de aquéllos con gente muy querida y otras el daimón me permitio contemplar.
Vi a mi hermano que espero me pase pronto las fotos.
Vi


Y al final del cuento el carruaje trocó otra vez en calabaza y apareció la luna llena.

2 comentarios:

pilar dijo...

la primera vez que escuche tom waits fue el alice...poner play y escuchar lo que se escucha..uff- ud sabe de que hablo

alicia dijo...

Una vez te dije que lo único que me jodía de que no estés acá, en el terruño, era el saber que si salía por ahí a caminar no te encontraría. Por lo demás, hablamos más cuando estamos faraway, so close. El destino se encargó de obsequiarme dos veces el placer de encontrarte en una avenida, en una esquina, como ayer. El destino nos obsequia tantas cosas y no sabemos agradecerle. No pido más, ni mi regalo de los Santos Reyes, ni alcohol en un bar. Nada más saber que alguna otra vez nos volveremos a encontrar en la calle y podré gritar "¡hermanito!" mientras alguna lágrima se va atreviendo a caer. Salud Reaño