viernes, febrero 17, 2006

Viernes musicales: Fluctuat nec Mergitur


Siempre el mar. Esto lo sabía Valéry y, seguramente, a juzgar por Supplique pour être enterré à la plage de Sète, Brassens, nacido también en Sète, sabía lo que era la experiencia marina.
Bueno, yo nací en Lima, con el Pacífico al lado. Lima no es ni la ciudad más simpática ni posee (al menos en las costas que atañen a la capital) una playa o un mar particularmente bellos.
Pero en las ciudades donde me ha tocado vivir después, siempre he esatdo hacia el centro del país. Y lo único que le faltaba a estas ciudades era el mar.

J'ai grandi dans la mer et la pauvreté m'a été fasteuse, puis j'ai perdu la mer, tous les luxes alors m'on paru gris, la misère intolérable. (Crecí en el mar y la pobreza ha sido para mí fastuosa, después perdí el mar, todos los lujos entonces me han parecido grises, la miseria intolerable) (Albert Camus: La mer au plus près. Journal de bord. El mar aún más cerca. Bitácora).


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Por ello el título que remite a París, porque está bien que sobre el Sena uno vea encantadores barquitos pero... no es para uno de velas. Creo que también supieron, desde siempre, que habría un pedazo de mar que haría falta. Por ello sonrío cuando pienso en Paris Plage.

Ese tono de nostalgia y reencuentro con algunas cosas me lo trajo, en parte, el escuchar el 69 love songs de Magnetic Fields (gracias Srta. Pilar por la recomendación), los cuales tienen sonidos que entre otras cosas me recuerdan a los queridos Simon & Garfunkel, en algunas cosas, mezclado con Cohen... y, en ello, una porción de infancia y destierro.
A Larissa le recuerda más a Abba y a The Carpenters y, claro, también. Este grupo es todo un revival. Por ejemplo, escuchando Time enough for rocking when we're old, he pensando en algunas canciones muy queridas, como Les vieux de Brel o Tan joven y tan viejo del Sabina (claro, en mi particular asociación)...



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Y, claro, entre estas cosas, vuelvo a la cación de Brassens, Les copains d'abord, pensando en mi hermano Joaquín, que es un pirata cojo, con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo. Pienso en el mar que se levanta y crece, y el barco se bebe el interior de la botella que lo contiene. Y uno sonríe pensando que en la bandeja del correo electrónico, del buzón, o, simplemente en otros océanos, donde se reserva el del derecho de admisión al tiempo (por ser un borracho escandaloso) siempre, hay un

Fax U

1 comentario:

tali dijo...

sr reaño, vivo, sí, como presume ud. solo que estos días la vida de estudiante graduada me consume... pero hoy hay fiesta fiesta (aunque como siempre, llena de estudiantes graduados ansiosos).
ya le contaré. que tenga bonito viernes!