lunes, abril 10, 2006

Hannibal Lecter, M.D.







Dear Clarice,
I have followed with enthusiasm the course of your disgrace and public shaming. My own never bothered me, except for the inconvenience of being incarcerated, but you may lack perspective.

In our discussions down in the dungeon it was apparent to me that your father, the dead night watchman, figures largely in your value system. I think your success in putting an end to Jame Gumb's career as a couturier pleased you most because you could imagine your father being pleased. But now, alas, you're in bad odour with the FBI. Do you imagine your daddy being shamed by your disgrace? Do you see him in his plain pine box crushed by your failure, the sorry, petty end of a promising career?

What is worst about this humiliation, Clarice? Is it how your failure will reflect on your mommy and daddy? Is your worst fear that people will now and forever believe they were indeed just good old trailer camp, tornado-bait white trash, and that perhaps you are too?

By the way, I couldn't help noticing on the FBI's rather dull public website that I have been hoisted from the bureau's archives of the common criminal, and elevated to the more prestigious Ten Most Wanted List. Is this coincidence, or are you back on the case? If so, goody goody, because I need to come out of retirement and return to public life. Clearly, this new assignment is not your choice. Rather, I suppose it is part of the bargain, but you accepted it, Clarice. Your job is to craft my doom, so I'm not sure how well I should wish you. But I'm sure we'll have a lot of fun.

Ta-ta,
H.



En una delgada abertura de la mente los hilajes se corróen. El ojo interno se dirige hacia ellos. Se desvía del punto fijo de la escena y elige otras piezas que detengan la niebla infiltrando sus zarpas. Se encienden lámparas provistas de abundante aceite, se llena el espacio cuando se llama a retreta a potentes melodías, se escogen y disponen en amplia galería los cuadros que la retina capturase en la marcha diurna y cotidiana. Se escoge, se selecciona pero sobre todo se desea. Llegaría el momento en que Hannibal Lecter toparía su mirada con el agujero que centrífugamente hace marchar sus recuerdos, en aquella instancia que denomina “El Palacio de la Memoria”.


El Dr. Hannibal Lecter, psiquiatra y psicoanalista, condenado por el ataque a nueve individuos (siete murieron, dos sobrevivieron a duras penas) a los cuales extrajo las vísceras (hígado, timo, páncreas) para prepararlas merced a refinados métodos culinarios (una escena en su celda nos lo muestra hojeando Le Grand Dicctionarie de Cuisine de Alejandro Dumas), afición que le merecería en los medios el apelativo de “Hannibal el Caníbal”, empero, su canibalismo al ser estrictamente selectivo como se ha mencionado merecería un análisis más delicado.

Su sexta víctima, un cazador de arco encontrado en su garaje clavado en la pared con una serie de herramientas en todo el cuerpo con una disposición no del todo arbitraria.

Will Graham, patólogo forense asimilado al FBI, acude a la consulta privada del psiquiatra de la víctima: Lecter. Un recuerdo venía a la mente de Graham al pensar en el crimen, la figura de un antiguo tratado de medicina medieval conocida como “el hombre herido” (margen izquierdo), la cual designaba todas las heridas que puede recibir un hombre en batalla. En el consultorio de Lecter observa unos viejos tratados de medicina (Graham los conocía y sabía que contenían el grabado), entonces supo que era él.

¿Qué es lo que fuerza a Lecter a llevar a cabo un homicidio que suponga estas características? Lo veremos nuevamente disfrutando de la recreación de un ritual de sacrificio de la antigua Noruega en el cuerpo de una de sus víctimas... tal como se señala en la obra, no es sólo sadismo, menos desviación sexual, es un puro y simple capricho, dentro de su estructura. ¿Pero a qué estructura aludimos cuando hablamos de Lecter? Es difícil dar un diagnóstico certero. Uno estaría tentado de andar el fácil camino del lugar común y clasificarlo como un psicópata, sin embargo eso sólo es una parte simplista del desarrollo patológico de Lecter. Lo es en tanto podemos encontrar un conflicto a nivel de la transgresión de la Ley, pero esta etiqueta queda corta cuando notamos su potencia intelectual aunada a una extremada sensibilidad por lo artístico. Lecter no es aprovechado, ni saca ventajas, no pasa como norma general por encima de los otros, tal como suele definirse en la moderna nomenclatura del “transtorno asocial” (antes, psicopatía).

Will Graham prefiere definirlo como un ‘monstruo’, una categoría aceptable, pero falta algo más. La estructura de Lecter es preferentemente perversa, entendiendo esto no necesariamente (como se señala en la obra de Lacan) como una necesaria desviación sexual en la actuación del deseo.

El problema del perverso es su relación con la Ley, entendiendo ésta como la adquisición de lo que Lacan denominará la estructura del Nombre del Padre: es el padre el que saca al infante de su relación especular con la madre (del deseo de la madre) e instaura la prohibición al incesto y al homicidio (los dos crímenes edípicos) instaurando el imperio de una Ley simbólica al interior del sujeto.

Qué ha ocurrido en la historia temprana de Lecter. Nacido en Lituania, sus padres, pertenecientes a una familia aristocrática, son asesinados durante el repliegue alemán hacia 1944. Mencionemos algunas líneas a propósito, extraídas de la novela Hannibal:

Un puñado de animales consiguió sobrevivir bajo el fuego de las artillería y las ametralladoras en la guerra que acabó con las vidas de los padres de Hannibal Lecter y arruinó el extenso bosque de su propiedad.

El abigarrado contingente de desertores que convirtió la remota cabaña de caza en su refugio se mantuvo de lo que encontró a mano. En una ocasión, los prófugos dieron con un pobre cervatillo, esquelético y herido por una flecha, que había conseguido encontrar pasto bajo la nieve y sobre vivir. Lo arrastraron al campamento para no tener que cargar con él.

Hannibal Lecter, que tenía seis años, espiaba a través de una grieta del granero cuando llegaron con el animal, que sacudía la cabeza y pegaba tirones a la soga enrollada alrededor de su cuello... El raquítico animal no tenía mucha carne alrededor de los huesos, y en dos días, quizá tres, cubiertos con sus largos abrigos y despidiendo por las bocas un vaho de putrefacción, los desertores salieron de la cabaña y caminaron sobre la nieve que la separaba del granero, que desatrancaron para elegir entre los niños acurrucados en la paja. Ninguno se había congelado, así que se dispusieron a escoger uno vivo.

Tanteando el muslo, el brazo y el pecho de Hannibal Lecter, pero en lugar de a él cogieron a su hermana Mischa y se la llevaron. Para jugar, dijeron. Ninguno de los que se llevaban para jugar había vuelto.

Hannibal se agarró a Mischa tan fuerte, se agarró a ella con tal desesperación, que tuvieron que cerrar de golpe la enorme puerta del granero, le fracturaron un brazo y perdió el conocimiento.

Se la llevaron a rastras por la nieve. Manchada todavía con la sangre del ciervo.

Rezó con tal fuerza para volver a ver a Mischa que la oración consumió su cabeza de seis años, pero no consiguió acallar los golpes del hacha. Sus súplicas para volver a verla no quedaron sin respuesta por entero: vio unos cuantos dientes de leche de Mischa en el maloliente pozo ciego que sus captores había excavado entre la cabaña donde dormían y el granero donde guardaban a los niños cautivos tras el desastre del frente oriental en 1944.

Desde aquella respuesta parcial a sus plegarias, Hannibal Lecter había dejando de hacer cábalas sobre cualquier divinidad, a parte de reconocer que sus modestas predaciones palidecían al lado de las de Dios, cuya ironía es inescrutable, y cuya voluble ferocidad está más allá de toda medida. [1]


Por un lado, la imagen de Dios (figuración de la Ley simbólica) será denigrada en lo sucesivo a raíz de una demanda no satisfecha. Por ello, tal como afirma Lacan[2], el ‘bien’ entendido a la manera de Kant (“obra como si quisieras que tu máxima fuera universal”) se convierte en un equiparable del ‘mal’ sadeano: la estructura perversa se caracteriza por la voluntad del sujeto de transformarse en objeto de goce[3] ofrecido a Dios, convirtiendo la ley en burla y por el deseo inconsciente de anularse en el mal absoluto y en la autoaniquilación.

“Confundir este ojo contemplativo (del místico) con el ojo con que Dios se mira a sí mismo debe seguramente formar parte del goce perverso”[4].

Sabemos que en la relación especular, la imagen fantasmática que se plasma es $<>a, traducido como ‘objeto’ (imagen especular, madre) deseo del sujeto. Lo que el sujeto deseará como un bien perdido es el retorno a la instancia especular, a la fusión con el primer objeto de placer. Para el caso del perverso, este ha sido absorbido por el deseo de la madre, ha sentido la seducción materna de alguna manera y la figura del padre (el garante de la Ley) ha sido insuficiente para sacar al sujeto de esta condición. Por esta razón, en el orden simbólico , la ley que se introyectará será una ley débil, que mueve a burla o, en otro caso, una ley que permite obtener el objeto deseado, sea cual fuere el precio, por ello que el perverso sueña pensando que cumple el deseo del Otro (la Ley simbólica, la figura del Padre simbólico), que en términos inconscientes será el negativo de la situación neurótica en sus relaciones con la ley edípica: “posee a la madre (mi mujer)”, “mátame (a mí o a los otros) para que tu deseo quede garantizado”. En este sentido el gráfico (o matema) señalado líneas arriba se invierte a<>$ (el sujeto como deseo del objeto) el sujeto, por un lado queda adscrito a ser el deseo de otro (la imagen especular) y de Otro (El orden simbólico).

En este sentido, el perverso buscará eliminar las diferencias, buscará hacer del otro una imagen indiferenciable de él sobre la cual tenga dominio. El perverso carece de una imagen de ‘otro’ en tanto la relación especular, el placer que lo fija a ella, no ha caído bajo la interdicción de un tercero que permita la diferenciación; así, el perverso carece de la noción de alteridad.

Por ello lo que buscará a través de sus vínculos será ejercer una relación de dominio que borre las diferencias y que ataque lo que hace a un sujeto diferenciable de otro: su deseo, su capacidad de desear. El perverso se apodera del deseo del otro.[5]

En el caso de Lecter tenemos un desplazamiento de la relación especular a otro que no tuvo tiempo de constituirse en tercero. Sus padres y hermana, muertos cuando él contaba con la edad de seis años, momento culminante de la superación del estadio edípico y de la asimilación de la Ley Paterna. La madre de Hannibal y Mischa constituyen un conjunto indiferenciado, forman una unidad resignificada a posteriori en donde ante la falla de completar la estabilididad psíquica vía la instauración superyoica, la muerte las funde a ambas como objetos irremediablemente perdidos.

¿Qué mensaje ha otorgado el Orden Simbólico al pequeño Hannibal? Lanza una demanda de auxilio en forma de plegaria y su hermana es devorada, ante la precaria formación de una instancia rectora en su psiquismo, ¿qué Ley ha de cumplir? o, más aún, ¿qué le pide la Ley que cumpla? Devorar. Satisfacer el mandato de una Ley que ha otorgado el gozo a los que devoraron a su hermana. El pensamiento subyacente a todo esto ha de ser (antes que el deseo de venganza): “¿por qué yo no podría? Y, en este sentido, en el de la apropiación del deseo para borrar las diferencias, vemos que la elección canibálica está dirigida a las vísceras, como señaláramos al inicio, a aquellas vinculadas con la segregación de su sustancias que se asocian con el odio: se apodera de una variante muy especial del deseo del otro, el odio del otro. Así, borra la capacidad de odiar, si el otro es incapaz de reprocharme, de odiarme, ha de estar de acuerdo, a pesar de cualquier cosa que le haga (pues me he apropiado de aquello de donde su odio puede fluir), se aniquila, en consecuencia, toda posibilidad de sublevarse garantizándose la indiferenciaciación.


Clarice Starling, joven estudiante del FBI, encargada de entrevistarse con Lecter para obtener información sobre el perfil psicológico de un asesino múltiple (Jame Gumb), despierta un vivo interés en Lecter. Veamos un fragmento de la primera entrevista:

(Preguntado Lecter si siente curiosidad en saber lo que le sucedió, responde)

-No me sucedió nada, agente Starling. Yo sucedí. No acepto que se me reduzca a un conjunto de influencias. A favor del conductismo han eliminado ustedes el bien y el mal, agente Starling. Han dejado a todo mundo en cueros, han barrido la moral, ya nadie es culpable de nada. Míreme, agente Starling. ¿Es capaz de afirmar que yo soy el mal? ¿Soy la maldad agente Starling?

-Creo que ha sido usted destructivo, lo cual para mí equivale a lo mismo.

-¿Solamente la maldad es destructiva? Si las cosas son tan simples, según su razonamiento las tormentas son la maldad. Y el fuego, que también existe, y el granizo. Los que así piensan lo echan todo en un mismo saco que lleva por nombre “obra de Dios”.[6]

Con este planteo, Lecter despliega lo que Dorey[7] señala como una característica de la relación de dominio ejercida por el perverso: apoderarse del deseo del otro.

La técnica principal que Lecter utiliza para apropiarse del deseo de Starling es la apoderación de sus recuerdos más penosos. Lecter accede decirle ciertos datos si es que ella le revela penosos recuerdos de su infancia. Es así como se entera del conflicto relativo a la muerte del padre de Starling (un ayudante de sheriff, baleado por unos drogadictos) y en virtud de este hecho doloroso el apego de ella al cumplimiento de la ley y las normas (la misma elección de ser agente del FBI es un ejemplo de ello).

Estos recuerdos serán guardados por Lecter a través del tiempo para poder servirse de ellos. Admira en Clarice su coraje y su decidida intención por hacer cumplir la ley y el orden establecido –suele llamarla “guerrera”- pero esta admiración es solamente tal en cuanto el quebrar esa gran capacidad de Starling para convertirla a los fines de Lecter supone un reto digno de ser aceptado.

En una carta dirigida a ella (consignada en Hannibal) luego de haber caído Starling en desgracia ante el FBI, le escribe:

(refiriéndose a su padre) ...¿Lo ves ahora avergonzado y hundido por tu desgracia? ¿Por tu fracaso? ¿Por el mediocre y lamentable final de una prometedora carrera? ¿Te ves haciendo las mismas tareas humildes que tu mamá cuando los drogadictos le reventaron la cabeza a tu PAPÁ?

...Tu padre, Clarice, era un vigilante nocturno, tu madre una fregona.

Hacer carrera en el FBI, ¿era tu ilusión o la de ellos?

Progresivamente se irá viendo que Lecter hará una profunda de-construcción del sistema de valores de Starling con el fin de aproximarlo a él. Pero, existe una razón más allá del reto.

Volvamos a Mischa. Lecter suele entretenerse con cierta teoría física según la cual el universo dejará de expandirse algún día, invirtiendo las leyes de la entropía, de ser así, las distinciones entre presente y pasado se anularían, devolviendo la figura de Mischa al mundo. Sin embargo, existe un lugar ocupado en el mundo real por alguien, si se quita a ese alguien, Mischa podrá existir. ¿Cuál es el mejor lugar en la visión de Lecter para que sea ocupado por su hermana muerta? Clarice.

Lecter, desafía algo, su cuadro que escapa a una clasificación certera choca con las fantasías ancladas en el inconsciente de quien se aproxima a él, las del deseo ingobernable que borrando el "como si" azota los goznes de la imaginación y la memoria

O como él mismo afirma, en una brillante disertación sobre Dante:




Because of his avarice, and his betrayal of the Emperor's trust, Pierre De La Vinia was disgraced, blinded and imprisoned. Dante's pilgrim finds Pierre De La Vinia on the seventh level of The Inferno. Like Judas Iscariot, he died by hanging. But Judas and Pierre De La Vinia are linked in Dante by the avarice he saw in them. In fact hanging and avarice are linked in the medieval mind.

This is the earliest depiction of the Crucifixion, carved on an ivory box in Gaul, about A.D. 400. It includes the death, by hanging, of Judas, his face upturned to the branch that suspends him. Here he is again on the doors of the (sounds like 'Menemethem') cathedral, hanging. This time with his bowels falling out.

Now on this plate from the 15th century edition of The Inferno Pierre De La Vinia's body hangs from a bleeding tree. I will not belabour the obvious parallel with Judas Iscariot, but Dante Allegeri needed no drawn illustration. It is his genius to make Pierre De La Vinia, now in hell, speak in strained hisses and coughing syllables, almost as though he is hanging still.

Come l'altre verrem per nostre spoglie,
ma non però ch'alcuna sen rivesta,
ché non è giusto aver ciò ch'om si toglie.
Qui le trascineremo, e per la mesta
selva saranno i nostri corpi appesi,
ciascuno al prun de l'ombra sua molesta


Avarice, hanging, self destruction.

Io fei gibbetto a me de le mie case

I made my own home be my gallows.



[1] Usamos la trilogía dedicada a Lecter cuyo autor es Thomas Harris: El dragón rojo; El silencio de los inocentes; Hannibal.

[2] Kant con Sade en Escritos 2. Siglo XXI Editores, Madrid 1980.

[3] Nos adscribimos a la definición de ‘goce’ dada por Roudinesco en su Diccionario de Psicoanálisis (Paidós, Buenos Aires, 1998): término ligado al placer sexual, implica la idea de transgresión de la ley, desafío, sumisión o burla. Participa así de la perversión y es distinta de las perversiones sexuales. Intento permanente de exceder los límites del principio de placer (y en este sentido ligado a la pulsión de muerte).

[4] Lacan, Jacques. Seminario 20 Aún.- Clase 6 “Dios y el goce de la mujer”. Paidós, Buenos Aires 1997.

[5] Sobre las reflexiones en torno a la apropiación del deseo del otro nos hemos basado en las tesis expuestas por Roger Dorey en su texto La relación de dominio en Libro Anual de Psicoanálisis 1986, Ediciones Psicoanalíticas Imago S. R. L., Lima 1987

[6] Algunos datos interesantes, en los que no profundizaremos por cuestiones de espacio, merecen ser señalados. En primer lugar la omnipotencia (rezago de un narcisismo netamente primario) que coloca sus actos como un discurrir natural que ha de ser aceptado por el hecho de ser el suyo propio. Por otro lado, el tono moralizante –que, al parecer, no cuadra en el discurso de Lecter- revela lo ya mencionado en relación con el perverso y la figura Divina, pero en especial podemos ver la necesidad de éste de oponer una ética distinta (la del goce) a la moral convencional. Para el caso específico de Lecter, vemos que la concepción que ha de tener de lo divino, de la Ley, es de un Dios perverso, líneas después dirá, haciendo alusión al hecho de coleccionar noticias sobre derrumbes de iglesias con feligreses dentro: Si Él está ahí arriba, créame, agente Starling, se regocija. El tifus y los cisnes, todo procede del mismo sitio.

[7] Op. Cit.

23 comentarios:

noemi dijo...

Bucear en el goce es una tarea infinita. Entender sus rutas perversas... su relación con la omnipotencia que puede llevar a cauces sorprendentes.

Un preciosísimo análisis.

Desde la perspectiva de Heinz Kohut se podrían agregar otras rutas interpretativas: lo compensatorio, las figuras omnipotentes, el self grandioso, el amor confundido con la destrucción...

Un fuerte abrazo

amelche dijo...

¡Cuánta erudición! Esto no será parte de tu tesis, ¿no? Si lo fuera, yo te pondría muy buena nota. Me has dejado impresionada.

Marga dijo...

Uffffff, me he perdido!! soy muy lela con eso de la psicología! sólo en cuanto a los conclusiones eh? pero siempre disfruto de un buen texto.

Ahora lo que intento descubrir es la relación entre tu tarde densa y Anibal Lecter... seguro que la hay! que diría Watson, jeje (ey bienvenido el humor a tanta perversión que me aleja de dios y a veces del ser humano... lo que es decididamente mucho peor!!)

Abrazo sin psicopatías a destacar salvo una cierta melancolía y accesos leves de agorafobia, producidas sin duda por una vida harto puñetera... en fin, que abrazos leves!!!

samcorco dijo...

Como decía Sócrates: Solo sé que no se nada. Y a tu lado el filósofo debería reescribir la cita: "Solo sé lo poco que no sabe Reaño", o algo así.
Camarada, el fin de semana estuve ocupado en menesteres importantes y fallé a mis visitas blogueras...aunque valió mucho la pena. Un saludo con la botella medio llena.

Noctiluca dijo...

Ernesto, tu foto en el post de ayer casi da miedo, los organos de quien pensabas comerte cuando te la sacaste?

No comento enserio porque es muy serio, entendi bastante el hilo de tu analisis. Cuando la estrenaron y fui a verla al cine, años ha..., me levante de la pelicula a la media hora, porque me hace mucho mal ese tipo de locura tortura. Tiempo despues la vi completa. Pero solo la primera. La segunda ni loca, creo que no es tan buena ...

Son las limitaciones de los que somos perversos inconfesos.

Dr. Reaño, que tenga ud. un excelente dia.
Clara

Reaño dijo...

Noemí: gracias por el comentario. Kohut siempre se me quedó en el tapete de lo afarancesado que soy. Pero ya es el tiempo para re-leerlo. Bienvenida, otra vez.
Amelche: esto es parte de mi psique devastada por las elecciones de ayer. Mi tesis va de algo más bien, aburrido.
Marga: exacto Sherlock: sois intuición pura y lorquiana.
SanCorco: usted siempre exagerando. Me invita un sorbo de la media botella que queda, digamos, para que esté menos media llena o vacía?
Clara: la inconfesión de una perversión siempre despierta un halo tremendamente seductor. (sí, pensé comerme los órganos de alguno, ayer, pero, por cuestiones de salud y buen gusto...)

Sir Faxx von Raven dijo...

oh doctor mi palacio está incendiado. ¿qué receta me recomienda para preparar estas vísceras ardientes?

Reaño dijo...

Sir Faxx: le aconsejo no mezclar timo y pácreas. Por lo demás macere el hígado (si sabe que no es cirrótico) en Chardonay. Luego flambéelo. Sírvalo con alubias y un buen Chianti.

Pam dijo...

Hola amigo!!
No sabes la ilu que me hace recibir mensajes tuyos y comprobar tu fidelidad siguiendo a Atreyu. Conseguiremos salvar Fantasía de las terribles garras de La Nada? No lo sé, pero... vale la pena seguir intentando pintar de azul este mundo grisáceo y dormido.
Por cierto, menudo trauma tuve yo con esta peli!! Me tuvo varias noches sin conciliar el sueño. Aún recuerdo a Hannibal y sus provocadoras frases a la apoteósica Jodie Foster.
Besitos, besitos, besitos!!
Por cierto, si algún amigo tuyo no tiene piso decente, he encontrado a un amigo, un tal Esteban, que puede ayudarte con eso. Pásate por mi blog de nuevo y contacta con él. Ha conseguido una ganga!

Nosferatu dijo...

devastado en su subjetividad no hace más ke intentos de adkirir una poca, via clarice, viéndose reflejado en ella ke también es su hermana. ambos desolados y siguiendo el mismo hueso a través de años y años. ella con una poca de ley (la de su repetición inagotable a lo batman), el con una sola ley: la de su capricho -ekivalente a decir "lo ke no lo entiendo lo destruyo", y lo ke no entiende es el deseo -lo ke jamás circuló, lo menos "familiar".
el odio, comer los órganos del odio. si al menos pudiera odiar como lo hacen los demás... si al menos el mundo fuese menos mecánico...

MaleNa dijo...

Hoy no esperes demasiado de mì, solo acompasatarte.
En cuanto a la la obra Hannimal es una magna opera llena de excesos y decadencia, amoral e irónica repleta de humor negro, negrísimo.
Me produce rechazo, quizàs porque algo profundo y mìo visualizo.
Mejor nop.

Reaño dijo...

Pam: "Siempre Atreyu". Gracias por el dato y tus recuerdos del personaje. Nunca dejo de leerte, me encanta como escribes.
Nosferatus: creo que Lecter es una respuesta, visceral, como bien notas, a este mundo mecánico, donde el encanto, incluso de los vampiros, ha sido relegado por la fibra óptica y el cyborg.
Malena: gracias por el compás. Creo que Lecter, como todos los grandes personajes de ficción siempre nos dicen algo de nosotros... mientras se quede en el pensar: saludos siempre!

xnem dijo...

Mira fiera me superas! ya es el tercer intento y no he concluido la lectura, entre los castpost y la densidad del relato, me tengo que detener de vez en cuando a respirar, creo que le llaman Síndrome de Stendall tu sabes mejor que yo. Se que cuando lo consiga ya tendrás nuevo post, pero me esforzaré en no perderme. Me encanta la voz de Hannibal. Nada como las V.O.
Oh! Florencia! Tengo que hacer una serie en mi blog sobre Italia y de como me perdía por los rincones mas insospechados de esta ciudad y de Volterra, Pisa, San Giminiano, Bolgueri, Livorno, Lucca... ah! La Toscana... merda!.

mahaya dijo...

Oju....

Demasie para mi sorry :-))) Tengo que confesar que El silencio me encanto, me lo ley de principio a fin en una tarde, comiendome la uñas.

Dragon Rojo...vaya estaba entretenida

Hanibal me aburrio Lo siento. Me aburrio la pelicula y me aburrio la novela.

La Clarice de el silencio no se hubiera
ido con Hanibal, ni siquiera hubiera permanecido con el un segundo a no ser que este la drogara, y Hanibal no haria eso. Clarice lo hubiera detenido, por muy "simpatico" que le cayera.

Nosferatu dijo...

razonar, racionalizar, calcular, medir, y devorarse al ke está al lado en el intento de apagar la afectividad.
sin enojos, sin furia, sin afectos, ni sikiera cuando se trata del amor.
a puro trauma, a toda repetición. la castración nuestra de cada día. hecha de leyes y teorías... huecas, pero suficientes como para justificar el desamparo.
demasiada madre sin deseo, demasiada madre ejerciendo pulsión de dominio sobre su cria. ¿por ké las perversiones "clásicas" -ke tan poco tienen de sexuales- parecen estar siempre del lado del hombre? porke la perversión en la mujer se llama maternidad -su crio es su fetiche.
habría ke hablar un poco más de ese tema y empezar a derrivar el mito de la maternidad abnegada (también naturalizada con la fórmula "deseo de la madre" para todo x).
un abrazo mi amigo.

Noctiluca dijo...

Nosferatus !!! Si si, algunos lo hablamos, no te quepa duda. Creo que es asi la imagen de Lacan: la madre es un cocodrilo con su bocota abierta a punto de fagocitar a su hijo, y un palo vertical le mantiene la boca abierta para impedírselo... y ese palo es el padre...

En fin... madres, padres, no podemos prescindir de ellos al menos para nacer.

saludos,
Clara

Reaño dijo...

Nosfereatus, a fuer de feminismo y de conductismo (mal entendidos) hemos dejado de lado lo profundo y hemos matado al Padre como imaginario... una sociedad sin Ley atiende, entonces. La transgreción se vuelve una nadería.

Pam dijo...

Oléeee, fotitos de tu amadaaaaa!!!
Enhorabuenaaaa!
Ya me contarásss!

PAM

xnem dijo...

Yo creo que Reaño ya tiene un par de "negros" que le preparan los posts, no puede ser nen!, que escribas mas rápido que nosotros leemos! No pot ser!

Rain dijo...

Donde haya trangresión y locura, visualmente, cinematográficamente, es donde hay más vida, creo. Porque está lo que sólo se ve sin pausas, sin remordmientos, sin levantarse, anhelando prosigan las escenas y esa profundidad de sucesos, ese horror que se lleva el aliento.

Gran salute Ernesto.

Rain dijo...

Ah, los temas de castpost son isnpiradores. Gracias.

Reaño dijo...

Gran salute Vir&, porque, como diría el Faxx, tú comprendes el rock & roll...

Joan dijo...

Hola,me he divertido leyendo tu blog,algo muy importante para mi,y,agradezco como persona de izquierdas que recordaras tanto a Salvador,como a la Republica.Por cierto,¿en que formato esta el video de Salvador?,tarda mucho en cargarse.Un abrazo,y hasta pronto.