domingo, septiembre 24, 2006

Borges, Piazzolla y Rivero: A don Nicanor Paredes



Como señala José Gobello en Conversando Tangos:

Es claro que en los fragmentos de Borges caben muchísimas cosas. Borges ha de ser el autor argentino más citado. Y se explica, porque es el que ha dicho mayor cantidad de cosas con el menor número de palabras. En su juventud -ya se sabe- caminó los barrios y trabó amistad con algunos condescendientes compadres de Palermo, a quienes llevó luego a la literatura. Eran compadres todavía no agringados, introvertidos y sentenciosos; compadres de guitarra y caña dulce, capaces de cantar cosas como ésta: la vida no es otra cosa / que muerte que anda luciendo. De uno de aquellos compadres, Nicanor Paredes, aprendió Borges la filosofía del compadraje. Todo se reducía -me parece- a un servilismo señorial; a una presuntuosa altivez, con aval de cuchillo, puesta al servicio del caudillo de turno. Los caudillos políticos eran para el compadre lo que los otros caudillos habían sido para los gauchos. Luego, algunos compadres podían derivar a caudillos de barrio, a caudillos de segunda andana, a lo que ahora, en el lenguaje de comité, se llama punteros. Su breve actividad eran las elecciones y su larga vacación el truco, la guitarra, el tango y el duelo criollo.


Borges caminaba ese mundo a ratos y enseguida volvía a sus libros y a su pensar. El hábito de la reflexión lo llevó a convertir las cosas en ideas, en ideas abstractas, en ideas puras. Al cabo de tantos años el compadre es para Borges una realidad mezquina -mezquina para todo, menos para la muerte- y el tango -el tango que vio bailar en el suburbio-, un acto de lujuria camuflada de gimnasia. La gloriosa cabeza de Borges está habitada por ideas absolutas, del mismo modo que la noble cabeza de Platón estaba poblada por paradigmas. Pero el mundo cambia, cambian las cosas, y el tango ya no es el tango que vio bailar Borges contra un ocaso amarillo / por quienes eran capaces de otro baile: el del cuchillo. El compadrito ha terminado agringándose y comiendo pastashuta. El nuevo compadrito, mezcla rara de criollo y calabrés; el nuevo tango, alisado por las suripantas gringas en la "Stella di Roma" o en el "Scudo d'Italia", de la calle Corrientes al mil y pico, no corresponden a las ideas absolutas que Borges elaboró en el Palermo todavía no agringado de los años 1922 ó 1925. Pero Borges no ha querido elaborar nuevas ideas. Y ante las nuevas cosas -ante el nuevo tango, ante el lunfardo- asume la actitud del prevenido que en el zoológico, ante la jaula del hipopótamo, exclamó: "A mí no me embroman; este animal no existe".
Borges amó y ama a la ciudad y se avino a escribir letras para ser cantadas con música de tango o de milonga. En esas letras luce un tono payadoril. Creo que como Borges las habrían escrito los compadritos, si no hubieran sido analfabetos. Porque para el compadrito, ese ripioso juntador de rimas llamado payador era la poesía misma. Una de las letras de Borges es la de la milonga A don Nicanor Paredes que musicó Piazzolla y me sugirió las precedentes irrespetuosidades.



Venga un rasgueo y ahora,
Con el permiso de ustedes,
Le estoy cantando, señores,

A don Nicanor Paredes.

No lo vi rigido y muerto
Ni siquiera lo vi enfermo,

Lo veo con paso firme
Pisar su feudo, Palermo.

El bigote un poco gris

Pero en los ojos el brillo
Y cerca del corazón
El bultito del cuchillo.

El cuchillo de esa muerte
De la que no le gustaba
Hablar; alguna desgracia

De cuadreras o de taba.

De atrio, más bien. Fue caudillo,
Si no me marra la cuenta,

Alla por los tiempos bravos
Del ochocientos noventa.

Lacia y dura la melena

Y aquel empaque de toro;
La chalina sobre el hombro
Y el rumboso anillo de oro.

Entre sus hombres habia
Muchos de valor sereno;
Juan Muraña y aquel Suarez

Apellidado el Chileno.

Cuando entre esa gente mala
Se armaba algun entrevero

El lo paraba de golpe,
De un grito o con el talero.

Varon de animo parejo

En la buena o en la mala;
"En casa del jabonero
El que no cae se refala."

Sabía contar sucedidos,
Al compas de la vihuela,
De las casas de Junin

Y de las carpas de Adela.

Ahora esta muerto y con el
Cuanta memoria se apaga

De aquel Palermo perdido
Del baldío y de la daga.

Ahora esta muerto y me digo:

Que hara usted, don Nicanor,
En un cielo sin caballos
Ni envido, retruco y flor?

14 comentarios:

Nanny Lidia dijo...

Edmundo Rivero, no si me gusta o no, Piazzola es otro que a veces me gusta y otras no, pero siempre me gusta el tango y si es cantado con sentimiento , mas.
Borges me gusta, aunque a veces no tengo idea que dice.
gracias por tu relato sobre estos Argentinos disputados y queridos.

Besitos

Umma1 dijo...

Hola Reaño.
Caramba, hoy vamos a disentir en algunos puntos.
Y te pido disculpas por anticipado, porque seguro que me voy a extender.

Borges no trató con compadritos.
Ocurrió que nació en el barrio de Palermo, orilleando el Arroyo Maldonado, cuando a esa zona la transitaban taitas y malevos. Mientras Borges era un nene, visitaba a su padre el poeta Evaristo Carriego, fue de su boca que escuchó historias, a las que nunca se acercó, por razones varias. Una que no tenían porque mezclarse con ese tipo de gente. Dos, porque la familia Borges era muy atildada. Eran unas personas con ciertas veleidades aristocráticas, aunque vivían del producto de su trabajo.
Cuando Borges era un púber, se mudaron a Suiza para tratar el problema en la vista del padre. Permanecieron en Europa varios años y cuando regresaron, él y su hermana Nora se dedicaron a caminar Buenos Aires, a la manera de los decadentistas, buscando reminiscencias de la ciudad que le habían narrado.
Borges se inventó una ciudad, la recreó con las hilachas de su memoria infantil.
Esto no quiere decir que no hayan habido malevos, ¡Caramba si los hubo!
Pero lo que recreo Borges, es una ciudad fabulada. Lo que se llama la fundación mítica de Buenos Aires.
Evaristo Carriego fue un poeta menor, un retratista del suburbio y ahí su máximo valor. Jamás Borges pudo tomar su obra en serio. Sin embargo escribió un libro que se llama justamente: "Evaristo Carriego", donde trata de justificar este "saber" que le diera.
Es muy conmovedor conocer como Borges recorría las calles buscando desesperadamente una huella, de ese Buenos Aires que él quería encontrar.

Lo suyo fue la admiración por el "culto al coraje". Y en esto, tenían que ver situaciones personales, que son paño para otro tratamiento y ámbito.
Con respecto a las milongas a las que puso música Piazzolla, hay un libro muy interesante, que publica unas entrevistas que el antropólogo Blas Alberti mantuvo con Borges. Allí el mismo Jorge Luis, cuenta la distonía que la musicalización de sus poemas le produjo. Y la absoluta falta de entendimiento entre el escritor y el músico, que por momentos raya en lo grotesco.

Yo no creo que el malevo fuera para Borges una realidad mezquina. Muy por el contrario, hay verdadera admiración por el desprecio que estos hombres sentían por la muerte y también por la vida. En una página al final del “Evaristo”, para el más desprevenido salta el goce que le produce relatar un duelo criollo acaecido en los pagos de Chivilcoy. Y no solamente ahí, sino en todas sus referencias se le escapa la admiración. El doble juego, lo de la entrelínea es lo más jugoso de su obra. Y es en el caso de la mítica Buenos Aires, donde más pasto nos ofrece.

El compadrito no se agringó.
Decía el psicoanalista Arnaldo Rascovsky, en un excelente análisis sobre el origen del tango, que este nació del hijo del inmigrante y del hijo del compadrito, cuando pudieron hablar un mismo idioma y metaforizar las frustraciones de sus padres. Vamos¿ que ya no eran ni compadres ni gringos.
El taita, que era un sujeto que vio la luz en los corrales de Parque Patricios, o sea en los mataderos. Hijo el gaucho, del arriero, se radicó en el suburbio para ganarse el pan, un poco a contramano, porque el gaucho es nómade, tiene el largo horizonte de la pampa por frontera.
Se convierte en asesino a sueldo, porque es diestro con el cuchillo. Antes que matar hombres, carneaba reses. Ergo llevaba el cuchillo al cinto y los acaba con facilidad.
De pronto Buenos Aires se puebla de inmigrantes. Nuestros abuelos llegaron con mil fantasías en la cabeza, muchas de las cuales se podían realizar. Una de las más arraigadas era la de la casa propia. ¿Quién tenía una propiedad en Europa? No los que venían, seguramente.
El suburbio comienza a lotearse y los gringos compran un terrenito. Laburaban todo el día en las fábricas, y de noche iban con sus mujeres a colocar ladrillo sobre ladrillo.
La pampa suburbana se achica y cambia la fisonomía. Los gringos avanzan, avanzan. El arrabalero cada día pierde más hasta el lenguaje se le entrevera.
Para colmo, las clases obreras están imbuidas de ideas, son anarquistas, son socialistas, se sindicalizan, los lúmpenes siguen su retroceso.
Quedan taitas trabajando para los caudillos conservadores. En general la captación era la que cuenta Borges en la “Verdadera historia de Paredes”... Un día, por tontos, se cargaban una muerte. Eran pendencieros, vivían en pésimas condiciones, marginados; con tan malas pulgas, que a la menor mirada respondían con una puñalada. Si en el duelo, ese que daba su primer mal paso, mostraba soltura, los laderos del caudillo, iban con el cuento y éste los sacaba de la cárcel o los protegía, a cambio del servicio personal de su acero.
La cosa es que el malevo termina adecentándose en la figura de los hijos.

Borges tampoco vio bailar tango más que en los salones de los lugares de clase “bien”. Dice por ahí, que alguna vez lo vio bailar entre hombres, pero no queda en claro si era su recuerdo o del tío paterno, que fue uno de esos a los que le gustaba ver la vida por dentro. Y te aseguro que Jorge Luis, sentía un desprecio visceral por nuestro baile.
Aunque, este también es uno de los temas que exige lectura crítica.
Justamente aquí puede darse esa contradicción que roza permanente este sector de su obra.
Para Borges, como para otros, el tango es la consumación estilizada del machismo. El hombre domina a la mujer, la lleva, se le impone, le hace hacer la figura que él dispone. Teniendo esa fascinación por los actos “machos”, posiblemente encontrara cierto encanto en los cortes y quebradas, aunque en claro conflicto con sus instancias superyoicas.

El tango, por otro lado, que siempre se consideró orillero, está siendo sometido a una revisión histórica. Digamos que por primera vez es materia de estudio de historiadores. Hasta hace muy poco, quienes se ocupaban de él eran los periodistas, gente que tocaba de oído, y de reconstrucción documental, nada.
Ahora la cosa cambió. La documentación demuestra que este origen taita, no se corresponde con la realidad.
El tango, me refiero al baile, está basado originalmente en una parodia de las comparsas de los negros. Para ciertas fiestas, cuando aún quedaban negros, te hablo de mediados del 1800, estos desfilaban por las calles. En cierto momento paraban y comenzaban a moverse, contorsionaban quebrando la cintura. Los primeros “blancos” que bailaron tango, imitan burlonamente y exageran ese “corte” y esas “quebradas”. Bien, rápidamente va tomando un estilo diferente, muy sensual, inesperado, digamos.
Investigadores de la danza, y sociólogos intentan explicarse porqué en estas latitudes, es que se cierra por primera vez el abrazo. (Hasta ese momento las parejas bailaban enlazadas, no abrazadas).
La cosa, es que la versión conocida se modifica. Está demostrado que no era cosa del arrabal y del prostíbulo solamente, sino que prendió en todas las clases sociales. En los carnavales, en todos los teatros, desde el más aristocrático al más humilde, se lo bailaba. Y ojo, había concursos, lo que demuestra que las parejas no lo bailaban por primera vez, sino que tenían una practica continua.
Nuevamente mil perdones por la extensión.
Un abrazo.

MaleNa dijo...

Precioso post donde dormita Buenos Aires.

(interesante texto sobre Carriego, Borges y Gardel tres artistas de las "orillas" va link )

http://www.jornada.unam.mx/2006/08/06/sem-alejandro.html


Me encantan las imágenes que se desprenden del video.

Amado Borges, amado Carriego, amada Buenos Aires, amado Rivero.
Y superamado Piazzola.

Por ellos las calles de Baires están plagadas de ángeles llenos de misterio.

Buena semana Hermano Sol.

xnem dijo...

Mr. Reagno lo veo a usted muy espitoso con ganas de trabajar!, muchas gracias, la que tiene muchas ganas de hacer y de decir veo que es umma1, luego os leo que hay para un rato. Le tocaste su tema parece.

Marga dijo...

Ummmm me gustan las desmitificaciones, las irrespetuosidades, el escarbar y voltear y volver a poner... poco entiendo del tango, poco más de Borges con respecto a él pero ese mundo y su evolución no es muy distinto al de cualquier otro lumpen y la necesidad de ver en ello lo auténtico y primigenio, por visceral más que intelectual.... me trae a la cabeza el juego que el mismo Lorca se traía con los gitanos: su Romancero pero la contrapartida de su teatro en el que ponía en evidencia todo ese tópico de sangre y valentía.

Y digo yo... no será sólo eso al cabo del tiempo? puro tópico todo? ideas preconcebidas para rellenar huecos y la eterna búsqueda de la edad de oro, como si alguna vez ésta hubiera existido para alguien. Lo hacemos en todo: en nuestra vida, en la historia, en nuestras pasiones musicales, literarias... uffff. Puntos de partida para seguir...

Escepticismos a un lado, que sí, que todos tenemos esos puntos de partida pero conviene verlos, de verdad, y hacer lo que tú haces, desenmascararlos para luego seguir amándolos como se debe hacer: sabiendo como son en realidad.

Yepha! Tópicos 0, pasiones 1.

Reaño dijo...

Nanny: a mí Riverom después de Gardel es el que más me toca el alma... pero el tango siempre está para acunarnos.

Umma1: creo que no leiste la parte final del texto de José Gobello:
"Una de las letras de Borges es la de la milonga A don Nicanor Paredes que musicó Piazzolla y me sugirió las precedentes irrespetuosidades."

o sea, el texto es una divagación de Gobello.

como dice el psicoanalista Spence en "Narrative Truth and historical truth", somos seres hechos de verdades narrativas y una que otra histórica.
Es cierto, como Borges mismo confesase a Rivero que no lo dejaban salir de chico y que no conoción el mundo que aquél sí conociese... pero eso no quiere decir que no quede margen para que Gobello cree una historia de Buenos Aires y de Borges.
Por otro lado, decir que el compadrito se agringó no es otra cosa que decir que se "abacanó", como dice la letra de "Tango argentino": "qué quieren aquellos jailaifes del centro que te han disfrazado y te han hecho un bacán (refiriéndose al tango)... serás siempre extraño en su aristocracia, en cambio sos hijo acá en tu arrabal".

Saludos.

Malena: Hermana Luna, por eso Buenos Aires tiene duende... los mitos que se enarbolan en las historias de cada calle y cada payada al pie del farol.
Besos!

Xnem: sí, andamos con ganas... vea el video Fiera! que no tiene pierde.

Marga: al final contamos historias para llenar los agujeros de la realidad... las contamos y a fuer de la belleza que ponemos en ellas terminan siendo más vívidas que la realidad misma. No creo que Antonito el Camborio no haya existido, por ejemplo.
Verde toda seas Bicha!

xnem dijo...

Vi el video ya fiera; muy guapo, pasa tu por el Generation y verás donde he estado esta mañana.

ygal dijo...

Hola, disculpa que escriba un comentario que no tiene que ver con tu último post.

LLegué a tu blog, buscando leer algo interesante sobre política peruana y en general de latinoamérica, y me sorprendíó gratamente leerte, y saber que hay personas de izquierda pensante, que son capaces de analizar con profundidad e inteligencia la actualidad sin dejarse engañar por consignas y discuros vacíos.

Que bueno también saber que hay más personas que recojen el legado de Salvador Allende, en una izquierda que hoy parece haber perdido absolutamente el rumbo, adorando caudillos y dejándose llevar por cualquiera que haga un discurso incendiario.

Desde Chile un saludo fraterno.
Ygal

Marga dijo...

Vale, ahora lo entiendo mejor... lo que hace leer con atención... cachis!! jeje

Y Antoñito el Camborio existió, tenía luz de luna en la mirada y un cuchillo en la boca

Besosssssss verdes enzarzados

Sir Faxx von Raven dijo...

no puedo creerlo,
ese borges estaba en todas.
un motivo más para caminar de su mano,
por el jardín de los senderos que se bifurcan.

amelche dijo...

Menudo tango os habéis bailado Umma y tú... No me entero de nada.

Reaño dijo...

Xnem: ya te vi, a todo galope!

Ygal: gracias por tus palabras. Eres bienvenido siempre por estos lares!
Sigamos por la senda y el ejemplo que nos legó Allende.
Un abrazo!

Marga: un salud por Antoñito, que además era moreno de verde luna.

Sir Faxx: justo en la bifurcación hay una cantina muy buena, a ver si pasamos...

Ana: ¿Ya ves lo que hace el tango?
=), venga, bailemos...

Umma1 dijo...

Justamente Reaño.
Gobello, que a la hora del lunfardo es la máxima autoridad, pertenece a la vieja escuela de escribidores de la historia del tango.
Sí comparto con vos, que después de Gardel viene Rivero. Especialmente con sus milongas.
Un beso

mahaya dijo...

Caray menuda leccion me habeis dado entre Umma y reaño.
Me quito el sombrero.