miércoles, septiembre 27, 2006

La secta del Perro II: Diógenes Laercio sobre Diógenes de Sinope


Algunos fragmentos del libro VI de Diógenes Laercio, que antes comentase... sobre nuestro buen "compagnon" Diógenes el Cínico.

"Se acercó a Anaxímenes, el orador, que era extremadamente obeso, y le propuso: «Concede a nosotros, mendigos, parte de tu estómago; nosotros saldremos ganando y para ti será un gran alivio.» Cuando el mismo orador peroraba, Diógenes distrajo a su audiencia esgrimiendo un pescado. Irritado aquél, Diógenes concluyó: «Un pescado de un óbolo desbarató el discurso de Anaxímenes»."

"Se comportaba de modo terriblemente mordaz: echaba pestes de la escuela de Euclides, llamaba a los diálogos platónicos pérdidas de tiempo; a los juegos atléticos dionisíacos, gran espectáculo para estúpidos; a los líderes políticos, esclavos del populacho. Solía también decir que, cuando observaba a los pilotos, a los médicos y a los filósofos, debía admitir que el hombre era el más inteligente de los animales; pero que, cuando veía a intérpretes de sueños, adivinos y a la muchedumbre que les hacía caso, o a los codiciosos de fama y dinero, pensaba que no había ser viviente más necio que el hombre. Repetía de continuo que hay que tener cordura para vivir o cuerda para ahorcarse"


"Cierta vez que nadie prestaba atención a una grave disertación suya, se puso a hacer trinos. Como la gente se arremolinara en torno a él, les reprochó el que se precipitaran a oír sandeces y, en cambio, tardaran tanto en acudir cuando el tema era serio. Decía que los hombres competían en cocearse mejor y cavar mejor las zanjas, pero no en ser mejores. Se extrañaba asimismo de que los gramáticos se ocuparan con tanto celo de los males de Ulises, despreocupándose de los suyos propios; de que los músicos afinaran las cuerdas de sus liras, mientras descuidaban la armonía de sus disposiciones anímicas; o de que los matemáticos se dieran a observar el sol y laguna, pero se despreocuparan de los asuntos de aquí; de que los oradores elogiaran la justicia, pero no la practicaran nunca; o de que, por último, los codiciosos echasen pestes del dinero, a la vez que lo amaban sin medida. Reprochaba asimismo a los que elogiaban a los virtuosos por su desprecio del dinero, pero envidiaban a los ricos. Le irritaba que se sacrificase a los dioses en demanda de salud y, en el curso del sacrificio, se celebrara un festín perjudicial a la salud misma. Se sorprendía de que los esclavos, viendo a sus dueños devorar manjares sin tregua, no les sustrajeran algunos."

"Elogiaba a los que, a punto de casarse, se echaban atrás; a los que, yendo a emprender una travesía marítima, renunciaban al final; a los que proyectaban vivir junto a los poderosos, pero renunciaban a ello."

"Decía imitar el ejemplo de los maestros de canto coral, quienes exageran la nota para que los demás den el tono justo."

"En otra ocasión, gritó: « ¡Hombres a mí!» Al acudir una gran multitud les despachó golpeándolos con el bastón: «Hombres he dicho, no basura»."

Realmente... un maestro a seguir...

7 comentarios:

Marga dijo...

Es mi ídolo!!! ayssssssss.

Hay una de las suyas que me encanta: se encontraba a un lado del camino comiendo un puchero de lentejas (vaya usted a saber qué comían en la antigua Grecia pero la historia es así)y pasó un noble que al verle dijo: si no fueras tan rebelde no tendrías que comer eso y te sentarías a mi mesa. Diógenes respondió: precisamente por eso como lentejas.

Ayss de la lucidez perdida...

Besosssss ladrando, ladridos de perro verde que por aqui dicen que son los más raros.

(Que post más genial!!)

Pam dijo...

Qué bueno, qué bueno!! Me lo acabo de pasar pipa leyendo tu post desde el curro (aquí, esta tarde no hago nada...no hay faena). De lo mejorcito que he leído últimamente. Lectura de provecho, sí señor.
Menudo crack. Te imaginas conocerle en persona??? Me ha encantado lo de que se pusiera a silvar y la gente le hiciera caso, su respuesta a la estupidez de los hombres es magnífica! Los deja a la altura de lo que son.

Sir Faxx von Raven dijo...

ese diógenes, es imposible no admirar a alguien que haya hecho de un tonel de vino su morada.

Noa- dijo...

Increible su filosofía para aseverar frases como:
"El insulto deshonra a quie lo infiere, no a quien lo recibe"

"Cuando estoy enter locos me hago el loco"

"Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro"

Un genio.

Saludos

amelche dijo...

En muchas cosas tenía razón. Habrá que hacerle caso.

Reaño dijo...

Marga: boina en mano... sigamos a la secta del perro, de vino y lucidez.
Guau, Arf!

Pam: exactamente, la concepción de Diógenes de los hombres es la justa medida.

Sir Faxx: esa fue uno de los emblemas de mayor genialidad.

Noa-: una filosofía que hace ver luces...

Ana: hagámosle caso!

mahaya dijo...

Quien nos muestra nuestra estupidez es logico que nos cabree.