viernes, junio 22, 2007

Antología marina


Alguna vez, tendría que hacer mi antología marina... Y estaría, claro, El verano de Camus con su Diario de a bordo: Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable. Aguardo desde entonces. Espero los navíos que regresan, la casa de las aguas, el día límpido. Continuaría (aunque lo anterior y las demás estarían en francés, en mi mente) ¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos! Un tedio, desolado por la esperanza ciega, confía en el supremo adiós de los pañuelos. Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos, sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza...
Corazón, oye cómo cantan los marineros! de Mallarmé, el supremo, con su Brisa marina que traería el aroma aginebra de aquel Barco Ebrio cuando señale que es ¡Cierto: mucho he llorado! El alba es dolorosa. Toda luna es terrible, y todo sol, amargo. El agrio amor me hinchó de embriagantes torpores: ¡Que mi quilla reviente! ¡Que me hunda en la mar! Si algún agua de Europa deseo, ésa es la charca Helada y negra donde en tardes perfumadas Un niño encuclillado, hondo en tristezas, suelta Un barquito muy frágil, mariposa de mayo... mientras Rimbaud parte rumbo al África y Malcolm Lowry desciende sobre torrentes de tequila en su Barco más audaz... y Georges Brassens pida una Súplica para ser enterrado en una playa de Sète y su paisano, Valéry, haga rugir la suave espuma ¡Se alza el viento!... ¡Tratemos de vivir! ¡,Cierra y abre mi libro el aire inmenso, brota audaz la ola en polvo de las rocas! ¡Volad páginas todas deslumbradas! ¡Olas, romped con vuestra agua gozosa calmo techo que foques merodean! Y allí, a su Cementerio marino, he de llegar, reposar el cráneo, mentón sobre la mano hundida, ¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado, el barco ha sobrevivido a todos los escollos, hemos ganado el premio que anhelábamos, el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado, mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave. Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón! ¡oh rojas gotas que caen, allí donde mi capitán yace, frío y muerto! único canto anglosajón del capitán Wihtman... y así seguiré llenando esta marea de letras, porque uno antologa cuando -paulatinamente- va dejando de amar
para volver a creer que es posible...

5 comentarios:

Margot dijo...

No creo tener una antología marina pero de tenerla habría un libro que es espuma y sería el colofón de ella: un Cementerio Marino que sólo traía vida entre tanta sequedad. Y ese sí lo tengo.

Lo guardo como oro en paño. Lo cuido como a las olas.

Un beso de sal.

amelche dijo...

El mar o la mar... Yo nací en el Mediterráneo:

http://www.youtube.com/watch?v=FOLV1tVErDQ&mode=related&search=

cronopio44 dijo...

Y a lo mejor, entre tantos mares posibles, tenía razón Alberti y su visión popular del mar, su Marinero en Tierra permanentemente enamorado del Cádiz mental que siempre llevó dentro, es la visión más cierta, por sencilla... ¿y revolucionaria? Cada uno, al fin, carga con su propio mar interior, y establece la exactitud de sus símbolos. ¡Yodo y brisa para toda la eternidad mortal! Abrazos.

Nanny Lidia dijo...

si , tomemos mate a orillas del mar , ufffff que rico!!! gracias por las flores.
Besos

Nanny Lidia dijo...

Reaño, si pasas por mi casita te espera un premio. un mimo con mucho cariño.