sábado, agosto 25, 2007

Contramarca



Soportaría gustosa una docena más de desencantos amorosos, si ello me ayudara a perder un par de kilos.

Collette

Y si Sidonie Gabrielle Claudine lo dice es porque -exhalando- conoce esa trágica mueca de la ironía, aquella que lleva una no menos válida y que intuye que el amor es a veces eufemismo de una muerte incierta, de la claridad del morir, del amar, del matar: vivir...

Un hombre furioso y bestial se dejará llevar hasta el asesinato, porque se hallará saturado de vino o furioso, inspirado por la ira o el alcohol. Es malo. Ignora el placer de matar, la caridad de dar muerte como una caricia, de hacerla intervenir en juegos que son como los de las fieras distinguidas: los gatos, los tigres, abrazan a sus presas lamiéndolas al mismo tiempo que las magullan.
(Mujeres)

Después de ello, sólo queda morder la copa y acompasar... venga Goyeneche y cante acompañado de Troilo, que esta noche vamos a colocar los dientes frente al espejo...



Una Canción (Tango)

Letra: Cátulo Castillo.
Música: Aníbal Troilo.

La copa de alcohol hasta el final
y en el final tu niebla, bodegón...
Monótono y fatal
me envuelve el acordeón
con un vapor de tango que me hace mal...
¡A ver, mujer! Repite tu canción
con esa voz gangosa de metal,
que tiene olor a ron
tu bata de percal
y tiene gusto a miel
tu corazón...

Una canción
que me mate la tristeza,
que me duerma, que me aturda
y en el frío de esta mesa
vos y yo: los dos en curda...
Los dos en curda
y en la pena sensiblera
que me da la borrachera
yo te pido, cariñito,
que me cantes como antes,
despacito, despacito,
tu canción una vez más...

La dura desventura de los dos
nos lleva al mismo rumbo, siempre igual,
y es loco vendaval
el viento de tu voz
que silba la tortura del final...
¡A ver, mujer! Un poco más de ron
y ciérrate la bata de percal
que vi tu corazón
desnudo en el cristal,
temblando al escuchar
esa canción...

3 comentarios:

Margot dijo...

Un poco de muerte es el amor y un mucho de vida? Ya dije que ambas se contienen, la una a la otra, y sólo quedaba la otra línea... la del amor. Todas se cruzan y a veces hasta se confunden.

Y un corazón de miel, ese es el que se ha de desear. Con "bocao" en las entretelas, mejor con sabor a ron.

Un beso de retorno, del eterno? ajá, que diría Van!

bruja dijo...

si kieres juego de Celestina... pero lee bien las letras chiquitas del contrato. jaja q después no hay reclamo si me equivoco con los requerimientos específicos.
La primera, si no falla se acepta un malbec-sauvignon, y si fallo chuma... accedes al post sales service de cortesía :P y yo pongo el vino :)
cuidaos de las mujerzuelas que puedan querer algo de ti pero no precisamente a ti.
Besos Reaño. los baires tan fríos pero precisos para acurrucarse en la nada y dormir.

Sol R. dijo...

Ribeyro escribió en algún momento, con mucha sabiduría, que “las mujeres no tienen puertas, como el mar.”
Cierto.
No tienen puertas, sino puertos, capitán. Con suerte, y vientos favorables, puertos con fuego, miel y vino.
¿Ya encontraste el tuyo?