martes, septiembre 04, 2007

La compassion n'engage à rien, d'où sa fréquence. Nul n'est jamais mort ici-bas de la souffrance d'autrui


(Traduzco)

La compasión no compromete a nada, de allí su frecuencia. Nadie ha muerto en esta tierra por el sufrimiento del otro.
Cioran

Gelsky me pide, al fin de los comentarios del post anterior, de escribir algo sobre Émil Cioran... ¿Qué podría decir yo sobre el autor -feroz- de Sur les cimes du désespoir?

Muy poco, me pides, amable lector, un artículo, y sin saber si podría dar para tanto. Salvo, acaso, en cuanto a la fragancia y la delicia de hablar de Cioran a un extraño.

En Cioran, ese donde existe para siempre el retorno a un estado oceánico, no-materno: anterior. La Nada, la Nada que acontece antes del inconveniente de haber nacido, según sus palabras. Una necesidad de un nirvana que sirva de consuelo para que al maldecir al Yo sepamos algo de la trascendencia: así, en sus Silogismos de la amargura:

La soledad es insoportable, a solas conmigo mismo, a solas con mis pensamientos.
No sé como distraerlos, como atontarlos para que no me atormenten. Surge entonces la rabia ante la impotencia, y la agresividad es un pequeño paso que doy en ese estado.
Sentirse solo y estar solo no es lo mismo, pero en mi caso, sí, me siento solo aún cuando no estoy solo, pero lo siento mucho más cuando esa soledad es también física.
¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?.
Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.

Muchas veces pasé por el que fuese su apartamento en Odéon. Muchas veces. Vi su lápida otras tantas. Y supe de toda esa desesperanza y de destrucción del sentido cotidiano en sus sentencias. Lo supe. Lo sentí. Y sé -hoy- que no es compasión lo que inmovilizará o nos moverá a levantarnos de la cima de la desesperanza, sino, desde aquélla y rasante, otra fe, que proclamó Camus con Sísifo: la de la rebeldía para cambiarlo todo... o soñar y saberse y perderse cuando soñamos transformarlo.

PS: Como Cioran decía y aunque parezca discutible, consideremos su origen rumano y luego su opción por escribir (y hablar) en francés cuando sentenciaba: "no habitamos un país sino que habitamos una legua, simplemente"....

9 comentarios:

Ruben Bike dijo...

Creo en la salvación de la humanidad, en el porvenir del cianuro.

Saludos

amelche dijo...

Me gusta eso de: "no habitamos un país sino que habitamos una legua, simplemente".... Espero que estés bien. Un abrazo.

Reaño dijo...

Rubén: y en el porvenir de los oxiuros... y en los buenos antibióticos!

Ana: estoy muy bien, he escrito este post a pedido, aunque siempre te centra el leer a Cioran.

Margot dijo...

Particularmente siempre que pude elegir lo hice por el motor de la rebeldía, de la rabia... mejor las dentalladas de vida que los roces de la desesperanza.

Y sin embargo cuando leo a Cioran le entiendo. Tal vez por eso.

Y hay quien habita aquello que toca o piensa. No los países, ni la lengua... a veces hasta el silencio.

Y un beso!

cronopio44 dijo...

Resumo: no la compasión sino la rebeldía de Sísifo. La compasión es mezquina y autocomplaciente. ¡Sienta tan bien saberse bueno! Puestos a la autocomplacencia, mejor ejercitarla sobre la propia autodestrucción... Aunque quizás sea mejor tomárselo con calma, buen humor (negro, por supuesto), y una copita de algo. Salud, compañero.

Víctor Coral dijo...

no estoy seguro de que la compasión sea tan repudiable, solo sé que sin la sensibilidad, no hacemos nada (ni suquiera pensar, como Cioran).

Reaño dijo...

Margot: dentelladas de vida las que nos habiten mi Bixa!

Cronopio: sienta tan bien y exculpatorio saberse bueno... tienes razón camarada... bebamos un buen macerado que nos subleve, salud!

Víctor: Gracias por tu visita. Tienes razón, no es repudiable, pero en la rebeldía camusiana, creo, está el germen para trascenderla incluso y vivir mejor para los otros.

xnem dijo...

Cioran es muy listo, le encanta jugar con las palabras, pero a veces traicionan.

amelche dijo...

No lo decía por el post, sino porque había leído que estabas resfriado. :-) Cuídate.