lunes, enero 14, 2008

El criminal, el chivo expiatorio y la destrucción del derecho

La última edición de Le Canard Enchainé, ha sido la única entre los diarios que ha hablado clara y fuertemente sobre el proyecto sobre el endurecimiento de la ley de "retención por seguridad" presentado el 8 de enero ante la Asamblea Nacional por la ministra de justicia, Rachida Dati.

En un país donde Sarkozy ha sabido crear las relaciones y los lobbys suficientes como para que la prensa (televisada y escrita) lo traten dulcemente; donde la izquierda se ha vuelto autista; sólo quedan algunas publicaciones contestatarias donde se ejerce una verdadera libertad de opinión.

El texto contempla penas mayores, restricciones para la libertad condicional, penas fijas para quienes sean reincidentes, controles especiales para ciertas personas que hayan recobrado su libertad. Y Dati, haciendo un gesto para la galería y en nombre del peor de los populismos ha puesto el ejemplo de los pedófilos y los violadores de menores y adolescentes. El proyecto de ley señala que basta que el reo sea juzgado "peligroso" y que el crimen sea "execrable" para que la pena pueda ser prolongada.
¿A qué me refiero con populismo? Dati ha puesto el ejemplo de Francis Evrard, un pedófilo que puesto en libertad violó a un pequeño en agosto 2007. Esto quiere decir que el Estado no cumple con su misión de reformar a cierto tipo de delincuentes (que sólo castigar con el encierro) a los delincuentes ni de darles los adecuados medios psiquiátricos y atenciones psicológicas. Lo otro es mencionar un caso (como muchos otros que seguramente existen) que mueva a la opinión pública tocando fibras sensibles de la comunidad.
Y lo más peligroso: yendo contra todo principio elemental del derecho, se quiere hacer esta ley retroactiva sobre los criminales que estén por salir de prisión, bajo nociones tan nebulosas de "peligros" o "execrables".
Socavando los principios fundamentales sobre los que se apoya toda ley, podemos ir viendo la deriva fascistoide del gobierno de Sarkozy. Distrayendo la atención pública con esa sublimación de la sed de venganza que supone la institución penitenciaria y las condenas, se distraen otros debates fundamentales. las leyes sociales y la destrucción progresiva de los derechos de los trabajadores y, en este caso, en que se propone la retroactividad negativa, los derechos humanos.

Esperemos que la Asamblea Nacional no lo ratifique.

Como cita Foucault en "Vigilar y castigar":
Cuando hayáis formado así la cadena de las ideas en la cabeza de vuestros ciudadanos, podréis entonces jactaros de conducirlos y de ser sus amos. Un déspota imbécil puede obligar a unos esclavos con una cadenas de hierro; pero un verdadero político ata mucho más fuertemente por la cadena de sus propias ideas. Sujeta el primer cabo al plano fijo de la razón; lazo tanto más fuerte cuanto que ignoramos su textura y lo creemos obra nuestra; la desesperación y el tiempo destruyen los vínculos de hierro y de acero, pero pueden nada contra la unión habitual de las ideas, no hacen sino estrecharla más; y sobre las flojas fibras del cerebro se asienta la base inquebrantable de los Imperios más sólidos’ J. M. Servan, "Discurso sobre la administración de la justicia criminal" (1767)

7 comentarios:

mahaya dijo...

Creo que es estrategia comun el asustar a a la gente con enemigos y amenazas posibles, si, claro; pero que son en un porcentaje pequeñisimo; como hicieron los norteamericanos en el 11 s y normalmente no solemos darnos cuentas lo que significa.

xnem dijo...

Esa ley me suena mucho, no se si se acuerdan de LA LEY ANTITERRORISTA. Claro no hace falta ser TERRORISTA para aplicarla, solo que lo parezcas, y su definición es ante todo “aquellos que no piensan como nosotros”.

El correo funciona fiera. Llegó. MUCHAS GRACIAS. La primera del año!

cronopio44 dijo...

Pero por supuesto, sobre todos estos temas planea un estruendoso silencio... Por aquí preferimos seguir hablando sobre la última chorrada del Papa y los obispos... ¡Que les den! Habrá que mantener en pie las pocas voces críticas que van quedando... Un abrazo.

Yessi dijo...

Muy interesante tu post, sabes? en una humilde opinión pienso que las cárceles no sirven para nada, o almenos aqui en México asi lo parece, los presos que llegan a salir vuelven a delinquir, vuelven a vilar, vuelven a matar a robar...debido a que en estos lugares "como bien lo mencionas" no hay un sistema adecuado para su readaptación, los tiene encerrados con comida, médico, y algunos lujos, asi que readaptación pueden tener, hace poco se ha sucitado un dilema porque quieren "castrar" mediante una vacuna a todos los violadores como castigo, y la iglesia a pegado el grito en el cielo al igual que derechos humanos....pero que vayan y le pidan opinion a todas aquellas mujeres, niño y niñas violadas, deberian escucharlos primero a ellos....en fin.

Un abrazo.

Margot dijo...

Una más que sumar al gobierno de Sarko... y lo que nos quedará por ver?

Poco a poco socavando, sigilosamente y como siempre atendiendo a las pulsiones más básicas para justificar la barbarie de una ley no precisamente social.

En fin...

Besote, mi bixo!

Umma1 dijo...

El tema pasa por la inversión en instituciones de salud mental adecuadas.

Leía a Yessi, y justamente, mientras respondia los post que siguen (comencé al revés), pensaba en las carceles argentinas y mexicanas.

Quien puede pensar que de mazmorras medievales, del hacinamiento, pueda surgir otra cosa que un delincuente perfeccionado.

Las instituciones de menores, por ejemlo, ahora que tanto se quiere encarcelar a chicos, son depósitos, donde entre un perejil y sale, sí, un delicuente pulido.

Estamos llegando a situaciones tan rícidulas, que hace nada, una nena de dos años bajaba con su mamá en un ascensor, sacó el piecito por un espacio de la puerta enrejada y sufrió lesiones.

Qué deerminó la jueza (encima mujer), que la culpable era la nena de DOS años, por no hacer respetado las leyes que exigen cuidado en los viajes en ascensor...

alucinante.

Es la sociedad en la que vivimos, que necesita una zanahoria y un látigo.

Puchuruco dijo...

Tomo la frase de Umma1 "Quien puede pensar que de mazmorras medievales, del hacinamiento, pueda surgir otra cosa que un delincuente perfeccionado."

Creo que tal es la situación de las cárceles en general. En Perú es sabido que quienes salen de las cárceles no hacen otra cosa que volver a delinquir, y precisamente porque la sociedad que los recibe tampoco quiere saber nada de ellos. Creo que se forma un círculo vicioso en el que entran en juego la desconfianza de la sociedad que recibe al recién salido de prisión, y la peligrosidad -real- del exconvicto.