domingo, julio 20, 2008

Entre el campo de las cantutas: ¿Cuándo se pierde el juicio?



Uno de los cuadros que siempre me ha conmovido es éste, de Antonio Rodríguez Luna: Don Quijote desterrado.

Susana Villarán ha descrito, con esa pluma siempre honda, reflexiva, humana demasiado humana, lo que fue la misa y el velatorio de las víctimas de la masacre de la Cantuta, perpetrada hace 16 años por el gobierno fujimorista.

Y al saber que ningún miembro del actual régimen acudió a esta cita por la memoria, por desterrar el olvido, contra el silencio cómplice; al ver las componendas que arma García con los otrora grupos del fujimorismo para librar a su líder del peso de la justicia que no el de la culpa que sentirá jamás por las víctimas, recuerdo este verso de León Felipe:

¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora... ¿cuándo se pierde el juicio?

Les dejo una versión resumida en la voz de Paco Ibáñez. Y el poema completo.
Y un escepticismo que apenas colorea una cantuta de esperanza...



Pero ya no hay locos (León Felipe)

Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos.
Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y...
ni en España hay locos.
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd... esto,
historiadores... filósofos... loqueros...
Franco... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos...
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios...
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo...
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto...
perfecto, ¡perfecto!


De: El payaso de las bofetadas

martes, julio 08, 2008

A Joaquín Fuentes: R'n'R actitud

Mi querido Joaquín,

hoy hubieras cumplido 30 años...
y caminando
por la esquina, hacia un zaguán
una sombra verde y amarilla cruza
y yo
ni puta cuenta me había dado.

Tu hermano,

Ernesto.